Mi primer embarazo

Mi primer embarazo dejó una combinación de sentimientos y recuerdos felices y otros, no tan felices. Desde el primer momento en que supe que estaba embarazada sentí mucho miedo, no estaba planeado, económicamente no había estabilidad y aún mi pareja y yo éramos novios. En fin, un momento tenso, yo ya tenía mis dudas unos días atrás, aunque debo confesar que guardaba una leve esperanza de que no hubiera embarazo. Y no porque no quisiera, sino que como muchas, aún no estaba preparada. Fue así de repente, sin planearlo. Siempre soñé con ser mamá cuando terminara mi universidad, y fue así, como si el destino me lo estuviera cumpliendo.

Ocho días antes de enterarme, ya con el mayor síntoma, un retraso, me realicé una prueba de orina, y salió NEGATIVA, pero mi novio no estaba muy seguro así que me dijo “hazte una prueba de sangre”, yo no quería pero lo hice para que quedara más tranquilo. Para tranquilidad de ambos, la prueba salió NEGATIVA. Las dos pruebas dieron NEGATIVO, seguro no estábamos embarazados.

Pasaron ocho días y seguía con un retraso, el miedo regresó. Así que compré otra prueba y esta vez mostró POSITIVO, no lo podía creer, ¿cómo era posible que sólo ocho días atrás fuera negativo? Pues esto es más común de lo que imaginé, los médicos recomiendan que este examen se haga 15 días después de haber tenido la relación sexual. Me tiré al suelo y llena de dudas e incertidumbre llamé a mi novio para darle la noticia, él simplemente escuchó y colgó. 10 minutos después estaba en mi casa, fuimos a un centro médico para hacerme una prueba de sangre, 15 minutos después nos confirmaron lo que temíamos. POSITIVO ¿Voy a ser Mamá? ¡Mi primer embarazo!.

Mi cabeza daba mil vueltas y el sólo pudo decir “¿cuándo tenemos el segundo?”. Yo estaba confundida, acababa de terminar mi práctica, él trabajaba en la empresa de sus padres. No había mucha estabilidad económica, y en este país nadie contrata una mujer embarazada, a menos que no se den cuenta, vivíamos con nuestros padres, pero aún así, con tanto miedo y duda de lo que sería tener un bebé nos fuimos a vivir juntos, otro proceso que de repente cambiaba nuestras vidas.

Asimilar la noticia de nuestra paternidad nos tomó tiempo así como saber que nuestras vidas habían cambiado de repente. Un hijo es una bendición pero consigo trae, sacrificios, cambio de vida, ya no puedes hacer lo que hacías antes, aunque depende de la persona, ya tus planes empiezan a ser con esa personita que desde ese instante en el que te enteras que existe, se roba tu aliento y tu corazón.

El embarazo estuvo bien, dentro de lo normal, aunque durante el primer mes tuve amenaza de aborto, afortunadamente no pasó de ser una amenaza, me cuidaba, me alimentaba bien, así que nada paso a parte de las incómodas náuseas de los tres primeros meses.

Mi parto estaba planeado, la bebé nacería por parto natural, pero cuándo llegué a la clínica con fuertes contracciones y dilatación en 4, me encontré con el sistema de salud que tenemos la mayoría de los Colombianos, un sistema de profesionales mediocres, que no se conmueven con nada, gritaba del dolor, porque no recibí epidural, pero era invisible para todos los que pasaban por mi lado, de pronto estaba en 9 de dilatación, fue en ese momento que el médico notó que mi bebé estaba presentando problemas, su ritmo cardiaco estaba disminuyendo y sólo escuche decirme “mamita toca hacerle cesárea de emergencia”, yo en medio del intenso dolor dije que sí, sin imaginarme que el que debía ser el mejor día de mi vida, dejaría recuerdos amargos difíciles de olvidar. Mi bebé nació sin signos vitales, tuvo sufrimiento fetal agudo y asfixia perinatal y a mi, durante la cesárea me perforaron la vejiga, convirtiendo el parto en un sin fin de contratiempos. Tuve sonda durante 15 días. Mi hija estuvo 6 días en cuidados intensivos.

Hoy ella es un milagro, después de estar sin signos vitales lograron reanimarla y gracias a Dios hoy después de dos años y medio es una niña increíblemente espectacular, lúcida, inteligente, sin ningún tipo de consecuencia. Y tal vez a eso le debemos muchos cuidados, estimulación, juegos didácticos que le ayudan a desarrollar sus habilidades, pero sobre todo amor, mucho amor.

Hay 1 Comentario

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Angela. que historia tan heroica. Gracias a Dios tienes a tu pequeno angel con tigo, creciendo fuerte y alegre. Gracias por compartir tu incredible historia.

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