5 tipos de madres con las que te puedes identificar

Siempre me he preguntado porqué crecimos pensando que madre solo hay una, si en realidad una mamá puede ser muchas mamás al tiempo. Esto lo comprendí cuando inicié este mágico viaje en el mundo de la maternidad.

Este mundo trae consigo muchas experiencias, algunas confunden, otras generan alegrías y tristezas, otras dependen de nuestro entorno laboral y social, otras simplemente hacen parte de nuestra naturaleza de mujer, en fin, ser mamá no es para nada fácil, es una tarea compleja que demanda tiempo, paciencia e incluso inteligencia, por eso es tan importante entender que dentro de cada mamá hay muchas mamás.

Hace algún tiempo leí un libro muy lindo que se llama mamá maravilla y este me ayudo a confirmar que lo que aquí estoy plasmando no es descabellado, aunque por nuestra madurez ya tenemos una personalidad definida, al convertirnos en madres podemos manejar muchos estados anímicos e incluso personalidades que nos definen como mamás.

De acuerdo a esto, a continuación describiré 5 tipos de madres con las que te puedes identificar y con las cuales me identifico:

1. Están las mamás cariñosas, esta virtud con la que contamos todas las mujeres que decidimos ser madres, viene tatuada en nuestro ser, es nuestro instinto maternal el que por naturaleza nos lleva a brindar todo el tiempo cariño a nuestros bebés, a ser consentidoras, amables, tiernas y pacientes, conocemos a la perfección los gustos de nuestros hijos, la mayor virtud es ser comprensiva.

2. Pero cuando desobedecen a esa mamá, ese modelo cambia y nos convertimos en la mamá que nadie quiere ver, la que se enfada, por pilatunas, mentiras piadosas, por no comer o dejar de jugar, esta clase de mamá puede ser el verdugo de los pequeños, aunque lastimosamente es necesario dar a conocer de vez en cuando esta fase. (Reprender sin lastimar).

3. En nuestro diario vivir jugamos con personalidades diferentes, muchas veces dependiendo de cómo se desarrolla nuestro día. A quién no le ha sucedido que después de un largo día laboral, donde todo salió a la perfección, se cumplen las tareas de ese día, llegamos a casa convertidas en la mamá divertida, la que hace cualquier cantidad de tonterías con tal de robar carcajadas y sonrisas de esos pequeños rostros, entonces aquí somos ese tipo de mamá que se disfraza, se pinta como payaso, se cuelga una toalla para parecer un súper héroe, su mayor virtud es mediar y consultar con todos cualquier decisión.

4. Y entonces está la mamá guapa, la que siempre está a la moda, peinada, no sale de casa sin maquillarse, comparte sus logros y los de sus hijos en redes, su mayor virtud es la planeación de sus actividades, todas hemos sido esta clase de mamás, indudablemente ahora con la fuerza que han tomado las redes sociales, compartimos con el mundo cada logro, risa y locura. (Mamás siempre bellas).

5. Luego nos encontramos con la mamá trabajadora, la que vive sus días a mil por hora, la que debe estar corriendo de un lado para otro, dejando listas miles de tareas, está pendiente siempre de lo que proyecta a sus hijos, su mayor virtud es la paciencia.

Y aquí dejo los 5 tipos de madres con las que te puedes identificar y que sin duda me identifico, entonces podemos concluir que las mamás somos como camaleones, somos mamás maravilla, no nos podemos definir como una sola mamá porque ante los ojos de nuestros inocentes jueces somos muchas mamás dependiendo el momento, lugar y hora.

Escrito por: Marcela Villabón R.

Felizmente mamá

 
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Mi primer embarazo

Mi primer embarazo dejó una combinación de sentimientos y recuerdos felices y otros, no tan felices. Desde el primer momento en que supe que estaba embarazada sentí mucho miedo, no estaba planeado, económicamente no había estabilidad y aún mi pareja y yo éramos novios. En fin, un momento tenso, yo ya tenía mis dudas unos días atrás, aunque debo confesar que guardaba una leve esperanza de que no hubiera embarazo. Y no porque no quisiera, sino que como muchas, aún no estaba preparada. Fue así de repente, sin planearlo. Siempre soñé con ser mamá cuando terminara mi universidad, y fue así, como si el destino me lo estuviera cumpliendo.

Ocho días antes de enterarme, ya con el mayor síntoma, un retraso, me realicé una prueba de orina, y salió NEGATIVA, pero mi novio no estaba muy seguro así que me dijo “hazte una prueba de sangre”, yo no quería pero lo hice para que quedara más tranquilo. Para tranquilidad de ambos, la prueba salió NEGATIVA. Las dos pruebas dieron NEGATIVO, seguro no estábamos embarazados.

Pasaron ocho días y seguía con un retraso, el miedo regresó. Así que compré otra prueba y esta vez mostró POSITIVO, no lo podía creer, ¿cómo era posible que sólo ocho días atrás fuera negativo? Pues esto es más común de lo que imaginé, los médicos recomiendan que este examen se haga 15 días después de haber tenido la relación sexual. Me tiré al suelo y llena de dudas e incertidumbre llamé a mi novio para darle la noticia, él simplemente escuchó y colgó. 10 minutos después estaba en mi casa, fuimos a un centro médico para hacerme una prueba de sangre, 15 minutos después nos confirmaron lo que temíamos. POSITIVO ¿Voy a ser Mamá? ¡Mi primer embarazo!.

Mi cabeza daba mil vueltas y el sólo pudo decir “¿cuándo tenemos el segundo?”. Yo estaba confundida, acababa de terminar mi práctica, él trabajaba en la empresa de sus padres. No había mucha estabilidad económica, y en este país nadie contrata una mujer embarazada, a menos que no se den cuenta, vivíamos con nuestros padres, pero aún así, con tanto miedo y duda de lo que sería tener un bebé nos fuimos a vivir juntos, otro proceso que de repente cambiaba nuestras vidas.

Asimilar la noticia de nuestra paternidad nos tomó tiempo así como saber que nuestras vidas habían cambiado de repente. Un hijo es una bendición pero consigo trae, sacrificios, cambio de vida, ya no puedes hacer lo que hacías antes, aunque depende de la persona, ya tus planes empiezan a ser con esa personita que desde ese instante en el que te enteras que existe, se roba tu aliento y tu corazón.

El embarazo estuvo bien, dentro de lo normal, aunque durante el primer mes tuve amenaza de aborto, afortunadamente no pasó de ser una amenaza, me cuidaba, me alimentaba bien, así que nada paso a parte de las incómodas náuseas de los tres primeros meses.

Mi parto estaba planeado, la bebé nacería por parto natural, pero cuándo llegué a la clínica con fuertes contracciones y dilatación en 4, me encontré con el sistema de salud que tenemos la mayoría de los Colombianos, un sistema de profesionales mediocres, que no se conmueven con nada, gritaba del dolor, porque no recibí epidural, pero era invisible para todos los que pasaban por mi lado, de pronto estaba en 9 de dilatación, fue en ese momento que el médico notó que mi bebé estaba presentando problemas, su ritmo cardiaco estaba disminuyendo y sólo escuche decirme “mamita toca hacerle cesárea de emergencia”, yo en medio del intenso dolor dije que sí, sin imaginarme que el que debía ser el mejor día de mi vida, dejaría recuerdos amargos difíciles de olvidar. Mi bebé nació sin signos vitales, tuvo sufrimiento fetal agudo y asfixia perinatal y a mi, durante la cesárea me perforaron la vejiga, convirtiendo el parto en un sin fin de contratiempos. Tuve sonda durante 15 días. Mi hija estuvo 6 días en cuidados intensivos.

Hoy ella es un milagro, después de estar sin signos vitales lograron reanimarla y gracias a Dios hoy después de dos años y medio es una niña increíblemente espectacular, lúcida, inteligente, sin ningún tipo de consecuencia. Y tal vez a eso le debemos muchos cuidados, estimulación, juegos didácticos que le ayudan a desarrollar sus habilidades, pero sobre todo amor, mucho amor.

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